domingo, 20 de mayo de 2007

El hombre que había(Memo Ricci)


En la esquina había un hombre y entonces apareció otro que le preguntó: o sea, el que preguntó fue el que apareció, no el que había, ¿qué está haciendo usté? –le dijo el que no era el que había. El que había lo miró al que apareció q ue no era el que había porque el que apareció fue el que le preguntó al que había porque el que había no le había dicho nada al que apareció. Y el que había lo miró al que apareció y le dijo: porq ue aún no le había dicho nada;

-Estoy pensando –le dijo.

En ese momento una hoja seca del otoño, o sea de un árbol que estaba allí, cerca del que había, porque a los otoños no se les caen las hojas, aunque algunos lo creen, soplada por una brisa otoñal, fue a dar junto al zapato del que había y quedó quieta, crujiente. Crujiente cuando el que había la apretaba con la punta del zapato, lo cual dio motivo para que el que apareció le preguntara que pensaba, al que había.

El que había miró la hoja, la hizo crujir nuevamente y mirando al árbol que tenía hojas que caían en otoño y no en verano porque era un árbol inperenne en verano, dijo:

-Estoy pensando el porque de cuando pienso y por más que lo intento, no comprendo por qué cuando pienso se caen las hojas. Siempre me pasa eso en otoño, las miro y sin que les haga nada, se caen.

El que apareció lo miró, miró hacia el árbol y entrecerrando los ojos pensó:

-¿ ...?

Las hojas del árbol continuaron cayendo silenciosas, lentas. El que apareció se rascó la cabeza, escondió una pregunta y se marchó.

Al rato apareció otro hombre que no era el que apareció primero, este hombre era un tal Rodin, uno que es cultor y le preguntó al hombre que había:

-Disculpe, señor ¿sabe usted por qué en otoño las hojas se caen cuando usted está pensando?

El que había miró el árbol, intentó descubrir el camino del que apareció y que se había marchado, empujó otra hoja con la punta del zapato y contestó:

- ¿ ... ?

Y es por eso que en la foto de Rodin, sólo aparece el que había, y no el que apareció, las hojas y él mismo, que es cultor.

En homenaje a mi amigo Rubianca, que a veces le da por andar pensando por las esquinas.

1 comentario:

Bosco dijo...

Creo que esta manera de decir lo que parece imposible, es lo que los que saben llaman poesía. Poesía con humor, una mezcla poco frecuente.